lunes, 19 de enero de 2009

El club de las malas madres (Lucía Etxebarría)

Publicamos este texto remitido por una de las colaboradoras de Cromosoma X. Es una parte de un artículo escrito por Lucía Etxebarria en su blog, "Una Blog como otra cualquiera" (http://www.lucia-etxebarria.com/diario/?p=785), donde se puede leer el texto completo, además de muchas otras entradas de la escritora muy recomendables, como lo son también muchos de los comentarios de los lectores bloggeros de Lucía.

Señalar que el libro "El Club de las Malas Madres" saldrá a la venta el proximo 24 de febrero, y en la blog de Lucía se hace referencia a la posibilidad de obtenerlo antes de su salida a las tiendas.

El Club de las Malas Madres

Yo no soy una buena madre. Y probablemente usted, que me lee, tampoco.
Si usted ha decidido quedarse en casa y consagrase al cuidado de sushijos es usted una madre hiperprotectora, amén de un parásito, un serque vive a expensas de otro y a espaldas de las verdaderaspreocupaciones y dificultades de la vida.
Si usted trabaja fuera de casa entonces desatiende usted a sus hijos,y nadie valorará el hecho de que tenga usted que hacer verdaderosmalabarismos para conciliar la vida familiar y la laboral. Lo peor detodo es que unas madres y otras van acusándose mutuamente: la que sequeda en casa arremete contra la que trabaja, y viceversa, como si nofuera suficiente con recibir los ataques de los pediatras, lospsicólogos, los especialistas en sueño, los periodistas, las madres,las suegras y las cuñadas.
Nosotras, las madres de hoy, aseguran ciertos psicoanalistas, somos lafuente de todos los problemas de nuestros hijos, porque tenemosdemasiada fuerza y le hemos robado la autoridad a los padres.Si su hijo es hiperactivo, si tiene rabietas, si insulta a otros niñosen el colegio, la culpa será siempre de usted, porque o bien leconsiente demasiado o bien no le atiende lo suficiente. ¿Y dónde estánesos padres a los que les hemos robado la autoridad? ¿Cuánto hanluchado para defenderla?
Nadie culpará al padre, nadie cuestionará nunca que el padre trabajefuera de casa o viaje. Pero ¡ay de usted si lo hace! No solo tendráque enfrentarse al goteo constante de comentarios más o menosdirectos o indirectos por parte de su madre, de su suegra, de lasmadres de los compañeros de cole de su retoño, sino, sobre todo,tendrá usted que lidiar con su propio sentimiento de culpa, que no ladejará vivir.
Yo no soy una buena madre. Trabajo fuera de casa y además viajo. Dejoa mi hija con canguros. Tengo novios y vida social. No le heproporcionado a mi hija ese entorno familiar estable que entronizanlos manuales de pediatría y las revistas de papel couché.
No soy una buena madre pero pago las facturas de mi hija (el colegio,la comida, los canguros, la ropa, los juguetes, el pediatra y, muy ami pesar, las Barbies), apenas duermo para poder llevarla al colegiotodos los días, dedico la mayor parte de mi tiempo libre a su cuidadoy todo mi espacio mental a pensar en ella.
No soy una buena madre, como no lo somos ninguna. Es lo más parecido alo que vivíamos en la primera adolescencia. La que intimaba con loschicos era una p**a, la que se resistía era una estrecha: no habíatérmino medio.
El caso es que nunca llueve a gusto de todos y una mujer nunca hacelas cosas bien.A la madre nunca se le valora lo que hace y para colmo no tienederecho a quejarse, so pena que se le diga que... es una mala madre.
Nuestra sociedad es perfeccionista y quiere individuos perfectos.Superhombres que se afeiten con acabado impecable, que conduzcancoches que apenas hagan ruido, que vayan al gimnasio tres veces porsemana.Supermadres de brillante sonrisa y silueta juncal, triunfadoras entodos los ámbitos, adoradas por sus maridos y respetadas por susjefes, criadoras de niños sanos y emocionalmente estables. Nuestrasociedad ha convertido el goce en un modelo, y el goce inmediato en elvalor supremo.
Y un niño no es goce ni inmediatez. Un hijo implica renuncia yperspectiva. Y sobre todo, implica aceptar que la perfección noexiste.
Usted, que me lee ¿está con los nervios de punta porque no le datiempo a hacer todo lo que debería?, ¿tiene diez kilos de más?, ¿notiene tiempo para ir al gimnasio y, si lo tuviera, lo emplearía endormir?, ¿desearía que a veces fuera él el que se ocupara de lacompra, de la colada, de los biberones y de la visita al pediatra?, ¿aveces se enfada, a veces está harta, a veces llora y a veces, muchaveces, no está en condiciones de dar lo mejor de sí misma?
Estupendo. Bienvenida al Club de las Malas Madres. Recuerde: no somoslas mejores pero somos la mayoría.

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